Guía cultivo

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GUÍA DE CULTIVO: CAPÍTULO I
Ésta es una guía orientada a la práctica para facilitar el cultivo y la reproducción de las plantas carnívoras. A lo largo de sus 7 capítulos se exponen todos los aspectos a tener en cuenta para tener a las plantas en óptimas condiciones, mencionando los cuidados generales, formas populares de cultivo y toda clase de consejos para mantener las plantas sanas y reproducirlas con éxito.

Factores generales de cultivo

Substrato:
La gran mayoría de las plantas carnívoras están adaptadas a suelos muy pobres en nutrientes, ácidos y al mismo tiempo muy húmedos. Por eso el substrato debería ser lo suficientemente poroso como para garantizar un poco de circulación de aire y al mismo tiempo poder retener una cantidad considerable de agua. En ningún caso se debe abonar y tampoco se deberán utilizar substratos universales, ya sean para flores, orquídeas o plantas de interior. Los principales componentes de los substratos para plantas carnívoras son:

· Turba rubia: el componente principal de casi todos los substratos, proviene de los musgos del género Sphagnum y es muy ácida. Debería mezclarse con un poco de perlita o arena. Debe ser pura y sin abonar y habrá que cambiar el substrato cada 2 años.

· Arena de sílice: componente neutro que mejora la aireación del suelo. Puede adquirirse en establecimientos de acuariofilia y debe lavarse muy bien con agua corriente antes de ser mezclada entre el substrato. La arena de diámetro más bien grande es la más apropiada.


· Musgo Sphagnum vivo: este musgo genera acidez donde crece, la aireación es perfecta y al mismo tiempo retiene una cantidad considerable de agua. Se puede usar para prácticamente todas las plantas que sean más grandes que el propio musgo, siendo especialmente útil para epifitas.


· Arlita: bolitas de arcilla expandida disponibles en varios diámetros. Es útil como capa de drenaje y para aligerar el substrato, aunque debe lavarse muy bien antes de ser usada y puede contener algunos minerales.


· Fibras de coco: un material reciclado y por ello muy ecológico y económico. Es neutro y sirve muy bien para aligerar el substrato, sobre todo en plantas como Nepenthes. Se vende deshidratada en ladrillos que al mojarse dan lugar a unos 8 litros de substrato.


· Perlita: material muy ligero que, al igual que la arena de sílice, aumenta la aireación del substrato. Es un mineral expandido por el calor y se utiliza también en la construcción. Con los años acaba degradándose, liberando sustancias nocivas para algunas plantas.


· Corteza de pino: finamente desmenuzada se puede mezclar con el substrato para aligerarlo. Se utiliza especialmente para Nepenthes, pero habrá que procurar que no contenga hongos o parásitos.


· Poliestireno expandido: también conocido como Styropor, este material es usado por algunos cultivadores para mejorar la aireación del suelo. Habrá que prestar atención a que las bolitas no estén recubiertas por sustancias químicas que podrían ser perjudiciales.


Agua:
Generalmente, a las plantas se les proporcionará el agua desde abajo, esto es posible mediante el método de estancamiento, es decir, dejando un dedo de agua en el plato en el que se encuentra la maceta y dejar que la planta lo chupe. El agua deberá ser lo más pura posible y no podrá contener sales minerales, por esto el agua de grifo es inapropiada. Se usará agua de lluvia, agua desmineralizada o desionizada, disponible en droguerías y grandes almacenes.

Luz:
La regla general es: cuanta más luz, mejor. A muchas carnívoras les gusta estar a pleno sol, otras prefieren estar a media sombra. En cualquier caso éste es un factor importantísimo para el cultivo de estas plantas y el problema suele ser el defecto, y no el exceso, que muchas veces se confunde con quemaduras causadas por una temperatura demasiado alta. No obstante habrá que acostumbrar a las plantas de vivero a la luz solar intensa y no exponerlas a ella directamente. La luz artificial es una alternativa muchas veces insuficiente o inapropiada, sobre todo para las plantas que precisan de mucha luz.

Temperatura:
La mayoría de las plantas se adaptan bien a nuestro clima, ya que prefieren una temperatura templada, más fresca en invierno. Las plantas tropicales demandarán calor todo el año, mientras que las nórdicas querrán fresco incluso en verano y las especies montañosas necesitan un descenso de temperatura nocturno en cualquier época del año.

Humedad:
Muchas veces se recomienda una humedad muy alta para las plantas carnívoras. Si bien es cierto que así las plantas pueden hacerse grandes y hermosas, también serán mucho más blandas y propensas a enfermar o a sufrir ataques de hongos. Lo ideal es acostumbrar a las plantas a una humedad no excesiva, alrededor del 75% en las más exigentes, lo cual es posible en casi todas, así serán más compactas y bastante más robustas. La humedad (y también el riego) deben aumentar o disminuir en función de la temperatura y la luz, ya que una humedad relativa alta protege a la planta del calor y la luz intensa, mientras que combinada con una temperatura fresca y luz insuficiente dará lugar a hongos y putrefacción. Muchas veces es suficiente colocar las plantas entre otras plantas que generan un microclima húmedo gracias a la evapotranspiración.

Descanso:
Muchas plantas carnívoras pasan por un periodo de descanso en el que recuperan fuerzas para el próximo periodo vegetativo. Suele ser en invierno (hibernación) o en la sequía de verano. Es muy recomendable respetar estos periodos de descanso para que la planta para que tenga suficiente energía para crecer y reproducirse durante el resto del año.

Consejos generales:

· Lo ideal es utilizar macetas relativamente grandes y profundas, aunque parezcan desproporcionadas. Las plantas son más resistentes en estas macetas grandes y crecen mucho si se les concede más espacio.
· Nunca habrá que abonar a una planta carnívora, tampoco es necesario darles de comer ya que se las suelen arreglar muy bien ellas solas.
· No juegues con las trampas móviles si no quieres que tu planta gaste energía inútilmente.