Guía cultivo

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GUÍA DE CULTIVO: CAPÍTULO IV

Reproducción asexual/vegetativa: Esquejes y compañía

A diferencia de la reproducción sexual, en la que todas las plantas obtenidas tienen características distintas, las obtenidas mediante las técnicas de reproducción asexual son genéticamente idénticas a la planta madre, se trata de clones. Normalmente es un proceso más rápido y el número de ejemplares obtenidos, más reducido. Existen multitud de métodos de reproducción vegetativa, que normalmente consisten en separar una parte con capacidad de regeneración de la planta madre, como es el caso en la división y los esquejes. Sin embargo, algunas plantas se reproducen asexualmente de forma natural, como en el caso de las gemas producidas por las Droseras pigmeas y las yemas de algunas grasillas nórdicas. En estos casos las plantas madre no son dañadas, lo cual sí ocurre en los otros métodos vegetativos. Para prevenir infecciones y enfermedades habrá que limpiar y desinfectar las heridas que puedan quedar en las plantas. La mejor época para esquejes, divisiones etc. es la primavera. Evita tocar los esquejes hasta que hayan crecido un poco para no dañar sus frágiles raíces.

Las técnicas de reproducción asexual más frecuentes son:

División:
Con el tiempo, algunas plantas pueden formar grandes matas o estolones. También es frecuente encontrarse varias plantas en una misma maceta. Lo más sencillo es reproducir estas plantas mediante la división: al transplantar habrá que observar si la planta tiene varios puntos de crecimiento. Si éste es el caso sólo habrá que separar los cepellones con cuidado de no dañar las raíces y plantar cada parte por separado. Es importante que haya suficientes raíces en cada una de las partes. Si hubiera que efectuar algún corte (de rizoma por ejemplo), hacerlo con un cuchillo limpio bien afilado y desinfectar las heridas con… Este método es eficaz en plantas como Sarracenia, Dionaea, Darlingtonia o Utricularias terrestres.

Esquejes:
Son una forma igualmente sencilla, aunque no tan eficaz como la división. Básicamente podemos diferenciar entre esquejes de hoja y esquejes de raíz. Para hacer un esqueje de hoja se corta una hoja sana lo más cerca posible de la base y se coloca sobre un sustrato húmedo enterrando un poco la zona del corte y manteniendo el dorso de la hoja en contacto con el sustrato. Se tapa con celofán para mantener la humedad y se coloca en un sitio iluminado sin sol directo. A una temperatura de 20- 25 ºC no tardarán en asomar las nuevas plántulas de la superficie de la hoja o de la zona del corte (depende de la especie). Este método es aplicable a especies de Drosera, Pinguicula, Cephalotus, Dionaea, Genlisea, Utricularia…

Los esquejes de raíces se hacen cortando trozos de 2-4 cm de raíz y enterrándolos unos milímetros en sustrato húmedo. Esto es especialmente útil en Droseras que han muerto superficialmente.

Acodos:
Son útiles en plantas que tienden a ganar demasiada altura o a ramificarse mucho, como las Nepenthes. A la altura deseada se puede cortar el tallo y plantar la parte superior en el sustrato habitual, normalmente pronto volverá a echar raíces y crecerá como antes. Si en la base había suficientes hojas, brotarán nuevos puntos de crecimiento. Un modo más seguro de hacerlo es el llamado acodo aéreo: se trata de hacer una pequeña incisión en el tallo o tronco, y atar alrededor una bolsa llena de musgo húmedo. Cuando la planta eche las primeras raíces dentro de la bolsa se puede cortar el tallo por debajo de la zona de la incisión. Asimismo, si una planta se ha ramificado se puede colocar el tallo ramificado sobre sustrato húmedo de otra maceta, fijándolo con alambre de cobre, y separándolo también cuando haya echado raíces.

Vástagos/hijuelos/plantones:
Hay plantas que a menudo producen vástagos o plantones (Nepenthes, Darlingtonia, ciertas Droseras...), pequeñas plantas que en un principio dependen de la planta madre pero que pronto se independizan, produciendo sus propias raíces. En cuanto esto ocurra, los plantones se pueden separar de la planta madre y se trasplantan.

Gemas:
Esta forma de reproducción es propia de un grupo de especies de Drosera denominadas pigmeas o enanas. Las gemas son pequeñas hojas modificadas que salen en el centro de la roseta, con la capacidad de generar otras plantas, casi como si fueran semillas. Las plantas sólo producen gemas si durante el otoño han estado a unos 12ºC y no han recibido más de 9 horas de luz diarias. A finales de otoño o principios de invierno las minúsculas gemas habrán madurado y se podrán separar de las plantas con un pequeño pincel o bastoncillo. Las gemas no se pueden almacenar durante más de dos meses y deberán sembrarse cuanto antes en las macetas definitivas, ya que más tarde no podrán ser trasplantadas.

Yemas:
Son propágulos parecidos a las gemas, pero se dan sólo en ciertas grasillas nórdicas como Pinguicula grandiflora y P. vulgaris, y en las especies P. heterophylla y P. primuliflora. Salen en el borde las hojas de otoño. Cada propágulo crece y se convierte en una planta adulta en 1-2 años. Se recolectan y se colocan sobre un substrato adecuado, donde pronto echan raíces. Se cultivan como si fueran plantas adultas.

Bulbos:
Las Droseras bulbosas todos los años suelen producir algunos bulbitos alrededor del bulbo madre. Al transplantar después del periodo vegetativo (en verano) los bulbos se pueden separar y plantar por separado cuando vuelva a comenzar el periodo vegetativo (otoño).