Guía cultivo

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GUÍA DE CULTIVO: CAPÍTULO V

Enfermedades y problemas

Las plantas carnívoras no son especialmente propensas a sufrir ataques de parásitos ni a las enfermedades. Si una planta está débil suele ser por errores de cultivo, que casi siempre tienen solución si se actúa rápidamente. Las enfermedades en sí son las que podrían afectar a cualquier otra planta y pueden ser tratadas de la misma forma, si se respeta que los productos químicos suelen perjudicar a las carnívoras más que a otras plantas, por lo que habrá que reducir la dosificación. Algunos de los problemas más comunes son:

Pulgones:
Son pequeños insectos verdes que pueden aparecer sobre cualquier planta en primavera o verano y que se alimentan chupando la savia de las plantas, que reaccionan con hojas malformadas, manchas y debilidad general. Los insectos suelen estar en el envés de las hojas o en los tallos florales y se pueden eliminar con insecticidas sistémicos convencionales (sin abono ni aditivos), que protegen la savia de las plantas y matan a los insectos cuando éstos la ingieren. Si la infestación no es muy grave, los pulgones se pueden eliminar manualmente y también es posible ahogarlos sumergiendo las plantas por unas horas (no recomendado para plantas que no soportan bien un sustrato mojado o plantas débiles). Sin embargo, esto no elimina los huevos de los pulgones, por lo que habrá que repetir el proceso cada cierto tiempo. También hay insecticidas específicos contra cochinillas y otros parásitos.

Hongos:
Les gustan especialmente los ambientes húmedos, frescos y con más bien poca luz. Sin embargo, un exceso de humedad ambiental puede bastar para hacer surgir hongos del género Botrytis, que pueden dañar seriamente a las plantas en sólo unos días. Por eso habrá que actuar muy deprisa eliminando las partes afectadas, aplicando un antifúngico y, por supuesto, corrigiendo los posibles errores de cultivo. Además, en un substrato húmedo y gastado pueden aparecer hongos o moho que afectan a las raíces y por tanto son más difíciles de detectar. Una buena ventilación y una humedad no excesiva tanto en el aire como en el sustrato son dos claves para prevenir la aparición de hongos.

Pequeños animales:
Ratones, caracoles, babosas u orugas no dudarán en mordisquear nuestras plantas o hibernáculos, especialmente las partes más tiernas. Los caracoles se descubren fácilmente por sus rastros de baba y se pueden eliminar manualmente por la noche.

Virus:
Son bastante raros y pueden provocar síntomas muy diversos. Parece ser que no tienen cura y sólo se pueden destruir las plantas afectadas o, por lo menos, separarlas para que no se contagien otras plantas.

Cuando una planta muestre síntomas de debilidad o enfermedad, lo primero será comprobar que no hay errores en cuanto a los factores de cultivo, que es siempre la causa más probable. Además, existen 'síntomas' que no indican problema alguno, como veremos en el siguiente capítulo.